El petróleo verde de Rolando Peña

Literales, TalCual, Domingo 22 de Agosto de 2010

Humberto Valdivieso

Rolando Peña nos propone en este proyecto premiado con la Beca Guggenheim 2009 algo que ha sido una constante en su trabajo desde Testimonio (1965): nuevas formas de mirar la existencia. Petróleo verde es un recorrido-imagen laberinto. Una estructura arquetípica compleja que a diferencia de muchas otras simbolizaciones en el arte y la literatura no constituye aquí el tránsito complicado de una mente confusa. La razón es que en esta instalación, expuesta en la sala La caja del Centro Cultural Chacao, lo más importante no es el tormento de sus múltiples divisiones sino el hilo de Ariadna que evita quedar eternamente desorientado en sus entrañas. Es decir, dentro de la trama multimedia y el recorrido físico multiplicado por los espejos hay un hilo teórico que mantiene la conexión entre el interior y el exterior: la relación arte-ciencia-tecnología. En toda la sala las relaciones arte-humanidad-tecnología acuerdan la reactivación simbólica de nuestra naturaleza material originaria.

Esa donde el proceso de la configuración que tenemos como seres humanos, a pesar de las máquinas, no es distinto del contenido de nuestra propia humanidad como naturaleza. El maquinismo, por tanto, es confrontado a la biología y la racionalidad utilitaria a nuestra capacidad creativa.

Opuesta al caos que supone el calentamiento global la obra de Peña sugiere una armonía con aquello que hemos dejado de ver y sentir. La medida de su espacio y la medida de la conciencia que se activan ahí no son las del mundo euclidiano. Se trata de una red que integra la experiencia del espectador con la de la naturaleza. Esto ocurre a través de los sentidos, del conocimiento y del flujo tecnológico. Lo humano activa el intercambio entre el glaciar central ­suerte de tótem vivo que introduce el sonido del deshielo, el movimiento del agua y la profundidad del frío­, las imágenes digitales de los barriles de hielo cayendo y el video del calentamiento global.

Procura, asimismo, nuestro cuerpo. Con él hacemos un recorrido circular sobre el espacio cuadrado de la sala, metáfora de un problema matemático irresoluble.

También, multiplicamos todas las perspectivas al interactuar con los espejos adosados a las paredes. Y, conforme a nuestro modo de ser digital, tornamos los bordes en nodos de comunicación gracias a la navegación virtual a través del blog y el web site creados para el evento.

En Petróleo verde la relación arte, ciencia y tecnología es la consecuencia de una conciencia unificada cuya experiencia se expande del átomo al byte, del recorrido circular ritual a la navegación multimedia en red, de nuestra naturaleza biológica al medio ambiente del planeta y de la temperatura y el sonido del hielo a nuestra temperatura corporal y el sonido de nuestros movimientos. Toda esta complejidad encuentra su armonía en el pensamiento, pero no en el del individuo sino en el que ha surgido por la conexión de todo aquello. Es un principio de superación del ego y de la voluntad mitificada en las divisiones hiperespecializadas de la máquina. Es la integración de la suma de la inteligencia de ese sistema en una unidad que es considerada por místicos-científicos como Teilhard de Chardin o Krishnamurti, como el espacio de una inteligencia que es capaz de la compasión y el amor. Eso devuelve nuestra humanidad a la naturaleza.

~ por makeoilgreen en 26/08/2010.

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