Medio ambiente y tremendismos

 El Universal –  martes 29 de diciembre, 2009

Pedro García Otero (potero@eluniversal.com)

Copenhague es un acuerdo fallido que lamentaremos todos los próximos años.

Los vecinos de Los Erasos, en San Bernardino, “celebraron” el día de Nochebuena quemando basura. En esta zona, como en muchas de Caracas, el servicio de recolección no pasó durante toda la semana del 24 de diciembre, dejando un rastro de moscas, ratas y malos olores. La cura de burro fue trasladar la contaminación al aire.

Venezuela, según un informe de la Cepal, es el mayor emisor de dióxido de carbono de la región latinoamericana, pero eso no impidió que el Presidente de la República asistiera a la Cumbre de Copenhague, primero a escandalizar, y luego a intentar engañar a aquellos que aún se dejan con el discursito del capitalismo como causante de todos los problemas de la humanidad, daño al medio ambiente incluido.

A la hora de elegir, el hombre que habla por TV como sucedáneo de gobernar, no decide ni por desarrollismo ni por conservacionismo, sino por el lassez-passer: en diez años, ha podido ni siquiera limpiar el Guaire, el país es un gran basurero a cielo abierto, millones de carros gastan la gasolina subsidiada en interminables colas, las empresas básicas de Guayana contaminan, quizás para siempre, los mayores reservorios de agua del país y la tradición conservacionista de Pdvsa ya es cosa del pasado. Se han invadido miles de hectáreas de invaluable bosque para sustituirlas por ranchos, porque no se construyen viviendas.

Hugo Chávez tiene razón parcial cuando fustiga a la Cumbre de Copenhague y en sus críticas a Estados Unidos, el mayor contaminador del planeta. Pero el segundo gran contaminador es China, que pagará su deuda ambiental con cifras de fallecidos que harán palidecer las del Gran Salto Adelante, pero se sabrá dentro de muchos años. Chávez no lo nombra porque es (o así lo cree él) su aliado. Quedado en los 50 en lo ideológico, piensa que puede vender en el mundo el discurso de que el capitalismo es contaminador y el socialismo ambientalista, cuando hay ya suficiente evidencia de todos los desastres cometidos por los llamados socialismos reales en 70 años de historia, desastres que alcanzaron su punto cumbre en Chernobyl, Ucrania.

Copenhague termina en medio de la confusión, sin acuerdos concretos y con todos culpándose entre sí, un acuerdo fallido que seguramente lamentaremos todos durante los próximos años.

Como en pocos períodos de la Historia, los que se dicen líderes están mostrando un pragmatismo y una falta de visión que auguran las peores cosas: las evidencias de lo que viene están al alcance de cualquiera que desee verlas, y más allá de quienes dicen que también la postura de los ecologistas es interesada, hay datos espeluznantes, como ese que dice que a este ritmo, la raza humana se extinguirá en 50 años. Pero resolver el debate con tremendismos y moralinas no resuelve nada, más aún si se ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

~ por makeoilgreen en 16/02/2010.

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