Actividades humanas y deforestación causas indiscutibles de los cambios del clima

•22/08/2015 • Dejar un comentario

La Embajada de Suiza sorprendió a la comunidad científica, civil y política de Venezuela, al reunirlos en torno a una visita inesperada y oportuna del científico Thomas Stocker. El físico habló sobre el reciente informe del Panel de Expertos de ONU, y se actualizó sobre los datos científicos del Cambio Climático venezolano

La Embajada de Suiza invitó a conversar sobre Cambio Climático y reunió a la comunidad científica, civil y política de Venezuela en torno a la visita de Thomas Stocker, físico y candidato a presidir el Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (IPCC), cuyas elecciones serán en octubre próximo.

El encuentro sirvió para promover la candidatura de Stocker, quien presentó un resumen sobre el estado actual del conocimiento científico sobre Cambio Climático. Otras dos ponencias pusieron en el escenario el Cambio Climático en Venezuela con Juan C. Sánchez, científico venezolano, contribuyente al Nobel de la Paz 2007; y un dossier sobre los preparativos de París 2015 con Pierre Pierre Pellat-Finet, Agregado de Cooperación Técnica de la Embajada de Francia.

Stocker subrayó: “El calentamiento planetario es hoy indiscutible, y existe el convencimiento científico que ello se debe a las emisiones de gases ocasionadas por las actividades humanas que consumen combustibles fósiles y a la deforestación”.

Reiteró que para ponerle límites a los cambios meteorológicos (patrones de lluvia) que van a ocasionar numerosos problemas sociales, económicos y ecológicos “es necesario reducir las emisiones globales de gases entre 40 y 70% para mediados de siglo, y proseguir luego con una eliminación para finales de siglo. Esto supone una transición energética que sustituya a los combustibles fósiles por energías limpias entre otras acciones”.

En el ciclo de preguntas fue enfático en afirmar: “El IPCC genera información científica objetiva. Su rol es el de proveer esta información a los negociadores del acuerdo internacional del clima; pero, el IPCC no interviene en dichas negociaciones, y como institución científica no se vincula con dogma o ideología alguna”.

Quinto Día le consultó por qué escogió a Venezuela para su visita a Latinoamérica. “Este es un país importante, vulnerable, en desarrollo, con problemas específicos, fuente de hidrocarburos, con recursos naturales. Considerando estos aspectos seleccioné cinco países: Perú, Argentina, Brasil, Costa Rica y Venezuela”.

Se quiso ampliar sobre esta primera visita de Stocker a Venezuela, y se consultó a José Romero, jefe científico de Asuntos Ambientales Internacionales de la Oficina Federal Suiza (Ministerio de Ambiente suizo), vínculo entre la ciencia como el IPCC y la política, quien dijo: “El objetivo por parte del doctor Stocker fue informar sobre el reciente informe del IPCC que tiene un contenido que incluye todo lo que se sabe actualmente sobre losCambios Climáticos, desde la física pasando por los impactos, hasta la cuestión socioeconómica pasando por la solución”.

Por otra parte, “trayendo esa información a un país como Venezuela donde la visión delCambio Climático es -ciertamente- muy diferente de la de Suiza, se quiso recoger esa sensación de cómo ve el Cambio Climático la comunidad venezolana, los componentes científicos, la sociedad civil y el mundo político. También saber más sobre la política deCambio Climático de Venezuela”.

Se indagó con Romero, cuál es el menú que servirán en la COP21. “El menú ya está anunciado. Hay actualmente un texto de negociación que sirve de base para el acuerdo final, y contiene todos los elementos que se esperan sean adoptados en París: Reducción de las emisiones para la mitigación; y cómo adaptarse a las nuevas circunstancias que trae el Cambio Climático, que -desde luego- es un desafío. En este punto hay que hacer trabajo”.

Romero, además, dijo que el texto contiene disposiciones que van a ser negociadas “duramente” sobre la asistencia que los países desarrollados deberían proveer a los países en desarrollo para que puedan adoptar medidas climáticas: Fuentes de financiamiento, transferencia de tecnología, transferencia de conocimiento. Ciertamente, esto dará lugar a mucha discusión. En fin, los ingredientes básicos de este menú son conocidos, la dosificación de estos ingredientes -como para hacer una buena salsa- quedan todavía por determinarse en detalle”.

Sobre Cambio Climático en Venezuela, Sánchez subrayó referente el aumento de la temperatura y la reducción de las precipitaciones observadas en los registros del siglo pasado. Destacó “la gran vulnerabilidad del país ante los eventos de sequía y lluvias intensas que ocasionan deslizamientos de tierra e inundaciones”. Mostró sitios vulnerables al incremento del nivel del mar, destacó los casos de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, protegida actualmente por un dique por encontrarse a un nivel inferior al de las aguas, debido a un fenómeno de subsidencia del terreno (hundimiento de la cuenca por el peso de los sedimentos), y comentó “la necesidad de evaluar la integridad del dique ante una necesidad de aumentar su altura para asegurar la protección futura de las comunidades y campos petroleros”. También mencionó “los riesgos para infraestructuras turísticas costeras en Falcón y para las plantas de mejoramiento de crudos extra-pesados localizadas en Jose, en Anzoátegui”.

Afirmó, que de lograrse el acuerdo en Paris “se produciría una perspectiva de reducción de estos riesgos económicos y sociales, lo cual beneficiaria al país, pero a la vez se afectaría el negocio petrolero, por cuanto la reducción mundial de emisiones de gases significa una contracción progresiva futura del consumo petrolero, y que -en consecuencia- establecería una necesidad urgente para Venezuela de ir reduciendo la altísima dependencia que tiene su economía de las exportaciones petroleras”.

El experto recordó “Venezuela posee un alto potencial de recursos energéticos renovables, que le permitiría contribuir con el esfuerzo mundial de reducción de emisiones”.

Sobre París 2015 dijo: “Venezuela no podrá presentar un compromiso cuantitativo de reducción de sus emisiones, porque para ello primero es necesario determinar el inventario nacional de emisiones de referencia para dicha reducción. Este inventario no se ha actualizado y ya no hay tiempo para completarlo”. Y sugirió “un compromiso de eliminación en un lapso perentorio de la alta tasa de deforestación que se observa en el país, para lo cual si se dispone de información de referencia”.

Al cierre, el francés Pellat-Finet dijo: “Existe una alta probabilidad de que el acuerdo sea alcanzado debido a que nunca antes había existido un entorno diplomático tan favorable. En la COP21 todos los países deben presentar su contribución al esfuerzo global. Ya 38 países han adelantado su aporte a la reducción de emisiones. De lograrse el acuerdo, esta COP tendría las características de un evento histórico mundial. Aun cuando el nivel total de reducción de emisiones que se acuerde no resulte suficiente en primera instancia, el carácter progresivo del acuerdo permitiría solventar esto más adelante, pero sin duda se estaría dando un paso importantísimo”.

Alba Marina Gutiérrez

En rojo por derroche petrolero

•25/08/2012 • Dejar un comentario

CARACAS, mar (IPS) – Si China es el país que emite más dióxido de carbono (CO2) en el planeta, Venezuela y algunos de sus vecinos en el Caribe, empapados en petróleo, le aventajan en esa destructiva tarea cuando las emisiones se miden por habitante.

El gigante asiático emitió 7.032 millones de toneladas de CO2, 23 por ciento del total mundial, según cifras para 2008 del Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono (CDIAC por sus siglas en inglés) del Departamento de Energía de Estados Unidos: 5,3 toneladas por habitante.

Venezuela apenas carga 0,56 por ciento del total mundial de este gas de efecto invernadero: 169,5 millones de toneladas, pero esa cifra equivale a seis toneladas por habitante.

El sector energético es responsable de 95 por ciento de las emisiones venezolanas de CO2, y de ellas 35 por ciento corresponden a transporte, 48 por ciento a la industria petrolera y plantas termoeléctricas, y 17 por ciento al resto del parque industrial, señaló a IPS el ingeniero Juan Carlos Sánchez, integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), reconocido en 2007 con el premio Nobel de la Paz.

“Resalta el derroche en el consumo de combustible, el más barato del mundo, dos centavos de dólar por litro, sin cubrir siquiera el costo de la manufactura. Esto impide cualquier plan de ahorro o de eficiencia en el uso del recurso”, dijo Sánchez a IPS.

Al elevado consumo “se debe agregar la deforestación –que priva al entorno de bosques para absorber CO2–, que en Venezuela ha llegado a 240.000 hectáreas por año. Aunque la mitad de su superficie esté cubierta de bosques, la degradación alcanza hasta 0,6 por ciento anual”, advirtió a IPS el experto forestal Julio César Centeno, profesor de posgrado en la Universidad de Los Andes, en el sudoeste del país.

Venezuela combina la actividad extractiva petrolera –un símbolo de la degradación es que al cabo de un siglo de explotación todavía se quema gas en fumarolas o mechurrios junto a los pozos– con un parque automotor voraz y la instalación de plantas termoeléctricas, al resultar insuficiente la hidroelectricidad.

Cinco millones de vehículos que ruedan por sus calles y carreteras consumen en Venezuela unos 300.000 barriles (de 159 litros cada uno) de gasolina por día, “con el agravante de que el rendimiento es de 10 o menos kilómetros por litro, lo que arroja a la atmósfera 250 gramos de CO2 por kilómetro recorrido, versus por ejemplo 140 gramos en Europa y planes para llevar la emisión a 95 gramos en 2020”, dijo Centeno.

Quizá Venezuela pueda consolarse si mira un momento al Caribe o a sus socios en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Trinidad y Tobago lanza a la atmósfera “apenas” 49,7 millones de toneladas de CO2 cada año, pero eso equivale a 37,3 toneladas por habitante, por lo que es el segundo emisor en un ranking mundial en el que Antillas Holandesas (con Curazao hasta 2010) ocupa la cuarta casilla con 31,9 toneladas por habitante, y Aruba, otra isla holandesa, la novena, con 21,7.

En el caso de Curazao incide la presencia de una refinería de petróleo que opera desde 1918, en el trinitobaguense la explicación apunta a la extracción y licuefacción de gas, y en el de otras pequeñas islas al empleo intensivo de combustible de aviación en los aeropuertos que llevan y traen a los viajeros.

Ocurre lo mismo en otros territorios pequeños con uso intenso de combustible por distintas razones, como Luxemburgo (octavo emisor por persona), el británico peñón de Gibraltar, el archipiélago francés Saint-Pierre et Miquelon o las danesas Islas Feroe.

El líder emisor por habitante es Qatar, con 53,5 toneladas por habitante, y entre los 20 primeros figuran otros grandes en la economía de los hidrocarburos: Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Brunei, Kuwait, Estados Unidos, Arabia Saudita, Omán y Kazajstán.

En ese “club”, Venezuela se destaca por la ausencia de políticas y medidas dirigidas a revertir o compensar las emisiones “por contraste con un discurso ambiental grandilocuente en foros internacionales”, dijo Sánchez, tras recordar que este país  ratificó el Protocolo de Kyoto sobre cambio climático.

Copada la capacidad de sus hidroeléctricas, Venezuela ha comenzado a instalar plantas térmicas alimentadas con combustibles líquidos “cuando debe tender a emplear gas, que puede generar la misma electricidad con 40 por ciento menos emisiones de CO2”, apuntó Centeno.

Igualmente, indican las fuentes, Venezuela debería mejorar el rendimiento de su parque automotor, introducir motores de autos híbridos y que permitan usar etanol, y auspiciar los ferrocarriles y en general el transporte público frente al privado: de cinco millones de vehículos que ruedan cada día, 3,2 millones son automóviles particulares.

Sobre la gasolina hay una amplia coincidencia: el precio, inmóvil desde hace casi 15 años merced a los subsidios, liquida cualquier plan de ahorro, amén de que, por la diferencia con valores internacionales, supone una pérdida de ingresos superior a 12.000 millones de dólares anuales para el Estado, según la firma de consultores Ecoanalítica.

Centeno destacó que el deterioro de las cuencas de ríos que llevan agua a la población debe detenerse y urge un plan para reforestar con especies nativas al menos dos millones de hectáreas, lo que podría extraer de la atmósfera 1.100 millones de toneladas de CO2, casi tantas como las producidas por Brasil, México y Venezuela en 2008.

Junto al daño puramente ambiental se coloca el económico: el mundo libera, en promedio, 0,6 toneladas de CO2 por cada 1.000 dólares de producto interno bruto (PIB).

Pero con base en sus parámetros de eficiencia, en Europa esa relación es de solo 0,28 toneladas por 1.000 dólares de PIB, en Estados Unidos de 0,42 y en el conjunto de América Central y del Sur de 0,53 toneladas.

El registro para China es de 2,20 toneladas por 1.000 dólares de PIB, para India de 1,40 y para los petroleros de Medio Oriente un abanico que va desde las 0,72 toneladas de Qatar hasta las 2,52 de Irán. Los sauditas arrojan 1,25 toneladas por cada 1.000 dólares producidos.

Los venezolanos y algunos vecinos del Caribe que son intensivos en producción y consumo de petróleo están sobre la media regional: Venezuela arroja 0,90 toneladas de CO2 por cada 1.000 dólares de PIB, Trinidad y Tobago 2,45 y las Antillas Holandesas, que en 2008 incluían a Curazao y su gran refinería, 2,87 toneladas. (FIN/2012)

 Humberto Marquez (IPS)

Dr. Juan Carlos Sanchez M.

Oil-rich Venezuela inks plans to curb spiraling emissions

•24/08/2012 • Dejar un comentario

SAO PAOLO, Aug 17 (Reuters Point Carbon) – Venezuela will
put in place next year a program to limit greenhouse gas (GHG)
emissions across four sectors, including its vast petroleum
industry, the country’s top climate official said, a move some
green groups say could spur other oil-rich nations to act but
others say lacks detail.

“We want this to be an ambitious plan, with a special
emphasis on the energy sector,” Venezuela’s vice-minister for
foreign relations and chief climate negotiator, Claudia Salerno,
told Reuters Point Carbon.

 Salerno said the government would tackle emissions from
Venezuela’s growing car fleet as well as from agriculture and
domestic appliances but ruled out imposing GHG reduction targets
and removing fossil fuel subsidies.

Local climate experts say the plan lacks detail and stands
little chance of being implemented in a country where people pay
less for gasoline than anywhere in the world.

Venezuela holds world’s largest oil reserves and spends more
than $2 billion dollars a year to subsidize 95 percent of
gasoline costs for its citizens, who pay on average the
equivalent of 8 U.S. cents per gallon.

But some green groups in Europe say Venezuela’s plans set a
good example for other oil-producing states that have refused in
the past to take steps to curb their carbon emissions.

Wendel Trio, director of Brussels-based coalition CAN
Europe, said the move might encourage other members of oil
producer cartel OPEC to rein in their emissions in a year that
Gulf state Qatar will host annual U.N. negotiations.

Over 100 countries have made U.N. pledges amounting to 3-6
billion tonnes of CO2 cuts by 2020, far below the 12-billion
level the U.N. Environment Programme says is needed to prevent
temperature rises expected to lead to flooding and droughts that
threaten to displace millions of people.

“Many OPEC members have never made commitments… we would
hope this would be the first of the group to recognize they also
have a responsibility for tackling climate change,” Trio said.

PUBLIC SECTOR

Venezuela’s greenhouse gas emissions in 1999 stood at 178
million tonnes of CO2 equivalent, according to the country’s
first and only national report on climate change published that
year.

The energy sector accounted for 75 percent of the country’s
emissions, followed by agriculture (17 percent) and industrial
processes (5 percent).

Juan Carlos Sanchez, a professor at Universidad Central de
Venezuela in Caracas and a former member of the U.N.’s
scientific panel on climate change, said the government should
bear the brunt of cuts because it owns the biggest oil, cement,
steel and petrochemical companies that account for 60 percent of
total emissions.

“So far the government has showed no political will to
combat the problem, if it has the intention to do it in the
following years, it should start with an update of the national
report.” said Sanchez, a co-author of the 1999 document.

 Sanchez recommended urgent actions the government should
include capturing gas flared while extracting oil, cutting
fossil fuel subsidies and modernizing public transport.

“Venezuela’s car fleet has increased a lot since 1999. Fuel
consumption has doubled and the increase in energy demand led to
the construction of thermoelectric power plants,” he said,
noting that GHG emissions have likely soared since then.

Some of the government’s climate proposals are included in a
document entitled Plan de la Patria, which sets objectives for a
possible new mandate for leftist President Hugo Chavez.

Chavez has led South America’s biggest oil exporter for 14
years and its seeking a new six-year term in presidential
elections on Oct. 6.

HARD TO IMPLEMENT

Fernando Morales, a climate change expert at the country’s
Universidad Simon Bolivar, said the proposals set by the
government in the Plan de la Patria “are no more than a set of
good wishes that have little or no chance of being implemented.”

“They (government) are talking about a ‘voluntary plan to
help the planet’. What does it mean? How do you measure it? Who
will finance it? Will it be sustainable?” he questioned.

Vice-minister Salerno said the government is still
discussing its GHG plans with major companies and is holding
public consultations.

She said the government is working on developing technology
to capture flared gas from oil production and will finance
programs to promote natural gas as a fuel source for cars.

The vice-minister reiterated her country’s longstanding
opposition to making use of carbon markets to help finance
emission reductions, which the government believes merely helps
to allow richer nations to avoid cutting their own carbon
footprint.

“We are the only country in the world that never had a CDM
project,” said Salerno, referring to the U.N.’s Clean
Development Mechanism that allows industrialized nations to buy
carbon credits from carbon-cutting projects in the developing
world.

(Reporting by Marcelo Teixeira; additional reporting by Ben
Garside; editing by Valerie Volcovici)

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Dr. Juan Carlos Sanchez M.

August 17, 2012|Reuters

Todos los derrames petroleros son dañinos

•24/08/2012 • Dejar un comentario

La noticia sacudió al país. Nuevamente ocurre un derrame petrolero esta vez en Güepe, estado Anzoátegui. Hay quien no deja de impresionarse, tras entender todo lo que se pierde y deteriora con un hecho como este. Venezuela es un país petrolero, lo que parecía una bondad desde que comenzó el 2012 se ha vuelto un castigo para el ambiente.

 

La biodiversidad se pierde entre el hidrocarburo que navega libremente por las aguas de nuestros ríos, mientras los ciudadanos esperan un pronunciamiento oficial por parte de Petróleos de Venezuela (PDVSA), el cual al parecer nunca llegará.

 

La alarma se enciende y es que definitivamente un desbordamiento químico es sinónimo de daño, y como en algún momento lo describió el diputado de la Asamblea Nacional (AN) y ambientalista Leobardo Acurero, “ningún derrame petrolero es inocuo”.

 

La Pica, Complejo Jusepín, Punta Mata sector La Orchila en Monagas; Mara y Lago de

Maracaibo, en el estado Zulia; río Guanipa, municipio Freites, Tascabaña, José

Antonio Anzoátegui, Bare 1, Bare 4 y Guepe en Anzoátegui, son las localidades que se han visto afectadas por el crudo derramado.

 

Es delito ambiental El Dr. Juan Carlos Sánchez M., experto en petróleo y ambientalista, explicó que existen diversas causas por las cuales se produce un derrame petrolero.

“En algunos casos se trata de un descuido de las instalaciones, en la industria petrolera es necesario un mantenimiento continuo. De no ser así, esto puede ocasionar fallas en las tuberías y maquinarias. Además del mantenimiento es indispensable la labor de vigilancia y la observación permanente del estado de las instalaciones y los riesgos a los que puedan verse sometidas, debe darse prioridad a la prevención”, comentó el doctor Juan Carlos Sánchez M. “El descuido operacional, pudiera ser otra de las causas por las cuales se producen los derrames. Cuando se trasvasan hidrocarburos de un lugar a otro es probable que se suelte una manguera de carga, que ocurra una sobrepresión, por ello se debe estar siempre alerta”, acotó el especialista. Destacó que a estos dos motivos se le agrega un tercero, que son los eventos naturales, como por ejemplo la intensidad de las lluvias; en efecto en el último de los casos citados “se desbordó una fosa, se sobrecargó de agua y el petróleo se esparció fuera de la fosa”. Pero el personal que labora en la empresa petrolera también  debe estar preparado para estas situaciones”

 

– ¿Los derrames petroleros son delitos ambientales?

– Claro que sí. Bajo la Ley Penal del Ambiente se clasifica como delito y en estos casos que están ocurriendo en Venezuela, la gravedad del delito se establece en función de si el derrame ocurrió por accidente o no. Para saberlo, se debe hacer la evaluación post mortem

(así se le llama técnicamente) la Fiscalía Ambiental debe intervenir y decidir. Pero pareciera que mucho de  lo que hoy ocurre en PDVSA es secreto, funciona como una caja negra, dijo.

 

Impacto en el ecosistema

Cada derrame produce un impacto ambiental desfavorable tanto para el ecosistema como para las personas. “Es muy preocupante y la comunidad debe exigir las cuentas claras a PDVSA, más si ahora es de todos como dice su eslogan, deben ser responsables ambientalmente.”, destacó Juan Carlos Sánchez M.

 

Mientras, el ingeniero forestal, y ambientalista, Edilberto Ferrer Véliz, explica las consecuencias de un daño que en definitiva es irreversible. Sin embargo, destacó que el impacto siempre se debe medir dependiendo de la magnitud y la cantidad de hidrocarburo que se derramó. “Con estos derrames aumenta drásticamente la demanda de oxígeno. Además está el daño químico en el agua y el físico en los animales. Sanar eso es un proceso a largo plazo. Las plantas y los animales hay que lavarlos para que no se intoxiquen, y se debe utilizar bacterias para ello”, explicó Edilberto Ferrer Véliz. “En todos los casos de derrame de petróleo yo he recomendado la bio-remediación”, agregó.

 

El doctor Juan Carlos Sánchez M. explica que cuando ocurre un derrame la contingencia se aborda en dos fases, “lo primero es recoger lo más rápido posible el petróleo sobrenadante en la superficie del cuerpo de agua afectado, lo máximo que en estos casos se puede recolectar es alrededor del 25% del petróleo tota derramado”. Una parte importante se evapora (los hidrocarburos volátiles) y otra parte viaja dispersada en toda el volumen del agua en forma de emulsión. La segunda fase de trabajo es la de la limpieza, remover la tierra manchada con el petróleo en el borde del rio o lago, pero lo que ya está abajo en el fondo es en la práctica casi imposible de limpiar, este hidrocarburo se sigue fragmentando,  se disuelve o se queda allí durante un tiempo prolongado. Sin embargo, existen procesos naturales de degradación de estos hidrocarburos, que tienen lugar pero a largo plazo”, manifestó el especialista.

 

Cabe destacar que la vida animal es altamente afectada. Los insectos, las ranas, son indicadores de si el ambiente está o no contaminado y por su sensibilidad son los primeros en morir. También los peces y los mamíferos que viven dentro del agua como manatíes, mueren intoxicados ya que el petróleo cubre su piel completamente. De igual manera ocurre con los bagres, las cachamas, las curvinas y los róbalos. Y la situación de las aves es muy similar, ya que sus alas se adhieren de petróleo, y altera el balance térmico del animal que muere por hipotermia, estrés o envenenamiento.

 

Adriana Ciccaglione

El Impulso. Lunes 20 de agosto de 2012  

Rio+20 por Juan Carlos Sanchez M.

•14/08/2012 • Dejar un comentario

Con motivo de la reunión cumbre Rio+20 fui generosamente invitado por la Asociación Brasileña de Ingeniería Ambiental (ABES) a ofrecer una Conferencia Magistral acerca de la incidencia del cambio climático en el Amazonas. Proponerse ir a hablar acerca de la Amazonía a una audiencia mayoritariamente brasileña representó para mí todo un reto. ¿Qué podía yo decir que ya no se supiese? Decidí organizar la presentación en tres segmentos: en el primero expuse cual fue el origen del bosque amazónico, como se formó hace 50 millones de años, y la incidencia que en ello tuvo la deriva continental y la formación del océano atlántico, que condujo a las condiciones climáticas favorables al desarrollo del ecosistema boscoso tropical. Luego hablé acerca de la evolución progresiva de la biodiversidad a lo largo de millones de años y del fenómeno de la “fragmentación amazónica”. En vista de que quizás estaba hablando en términos demasiado técnicos, recurrí a una explicación coloquial: que el surgimiento de la biodiversidad fue como el de una fiesta que comenzó muy calmadamente y fue animándose progresivamente hasta convertirse en un verdadero carnaval. Desafortunadamente la especie humana amenaza con terminar esta fiesta, irracionalmente, con el cambio climático y la deforestación. En este punto de mi exposición, advertí en los rostros de los asistentes que había logrado engancharlos con este planteamiento, que tenía lo que todo conferencista busca: la sintonía con el público que hace la diferencia entre una charla amena y una aburrida. Fue un momento bastante grato.

En la segunda parte abordé el tema de la riqueza del Amazonas, recordando la amplia lista de bienes y servicios que hoy nos ofrece, cuando apenas conocemos científicamente menos del 15% de su biodiversidad. Esta sola cifra es muy elocuente de la enorme importancia del ecosistema: ¿Cuántos otros bienes y servicios, indispensables para la sustentabilidad de las generaciones futuras se encierran secretamente en ese 85% desconocido de la biodiversidad?, y sin embargo la estamos destruyendo. En el futuro, cuando los combustibles fósiles sean reemplazados progresivamente por las fuentes renovables de energía, una mayor eficiencia energética  y un uso más racional, la biomasa y los diversos materiales que proveen los bosques tropicales serán indispensables. No creo haber exagerado al afirmar que el bosque amazónico es el petróleo del futuro.

En el tercer segmento abordé propiamente y de manera resumida la incidencia del cambio climático sobre la Amazonía, a saber: los cambios esperados en el crecimiento y rendimiento de los arboles, en la cobertura espacial de los bosques, los riesgos de extinción de especies, el cambio en la frecuencia e intensidad de incendios forestales y en la susceptibilidad del bosque a plagas y enfermedades. El panorama es sombrío: si no se hacen los esfuerzos necesarios para reducir las emisiones de gases de invernadero y para detener la deforestación, en un lapso tan corto como 40 años corremos el riesgo de ver cómo amplias aéreas del bosque amazónico se estarán convirtiendo en matorrales y sabanas, perdiéndose para siempre parte importante de su valiosa biodiversidad. Sin embargo, concluí la conferencia indicando que a pesar de la gravedad del asunto soy cautelosamente optimista en que se va a lograr una solución por dos razones: por una parte si bien aun los países no consiguen ponerse de acuerdo para combatir el cambio climático, ello no significa que no se estén realizando esfuerzos tanto por gobiernos locales como por sectores de la sociedad civil en numerosos países, y si bien estos esfuerzos aun son insuficientes, vienen creciendo y crecerán aun mas a medida que las consecuencias del cambio climático se materialicen con más intensidad. Crecerán también las exigencias sobre los gobiernos nacionales para que adopten las medidas necesarias. La segunda razón la percibo como profesor en el contacto con mis estudiantes: las nuevas generaciones tienen sin duda una actitud más proactiva y consecuente con la preservación del ambiente que la que pudo haber tenido mi generación.

Epilogo.

Aplausos, solicitud de atender a la prensa fuera de la sala, mientras adentro seguía el debate, me abordó la radio y televisión con preguntas acerca de la economía verde, la crisis del agotamiento y contaminación del agua, la transición energética, etc., mientras un grupo de jóvenes esperaba su turno: estudiantes y ONG con más preguntas, regalos de documentos y folletos que describen sus iniciativas ¿Qué más se puede pedir? Sentí que valió la pena, y mucho, poder venir a intercambiar mis ideas con tanta gente interesada. Mientras, por twitter llegaba la información de que en el edificio de al lado los gobernantes del mundo acordaban precipitadamente un documento calificado por numerosas ONG como decepcionante por no cubrir las expectativas de atención a la crisis planetaria actual, si esto es así, sería lamentable porque se estaría perdiendo una extraordinaria oportunidad para enderezar el rumbo. Ya tendré tiempo para leer el documento con calma y formarme una opinión. Estuve en Río en 1992, cuando la cumbre de Ambiente y Desarrollo, como miembro asesor de la delegación de mi país, tuve la oportunidad de participar en las discusiones de la Agenda 21, y fue estimulante que se lograra un documento tan orientador y se le diera una dimensión pragmática al concepto entonces novedoso del desarrollo sustentable. En esta ocasión, vine a Río+20 a participar al lado de la sociedad civil, gracias a la generosidad de mis amigos brasileños, y me complace mucho que haya sido así, porque es aquí en este foro paralelo donde se está dando el intercambio de ideas para perfilar un mundo mejor, y es cada vez más evidente que las soluciones se gestarán de abajo hacia arriba.

Venezuela ante el cambio climático

•07/03/2011 • Dejar un comentario

Dr. Juan Carlos Sanchez M.

La Fundación NADBIO, tuvo el placer de tener como invitado durante una interesante jornada en Barquisimeto al venezolano Juan Carlos Sánchez, Dr. en Ciencias Ambientales y Co- Ganador del Premio Nobel de la Paz 2007 como miembro del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC). Honor compartido ese mismo año con el ex – vicepresidente norteamericano Albert Arnold Gore Jr.

 En entrevista exclusiva para el programa de radio NADBIO, el Dr. Sánchez conversó con el Lic. José Noguera, moderador de este espacio, profesor universitario y creador de la cátedra  Contabilidad Ambiental de la UCLA. BIOCIENCIAS estuvo presente. A continuación, fragmentos de esta conversación entre expertos. (MCR)

 

JN.- Dr. Sánchez, durante muchos años… la discusión se ha centrado en las consecuencias de la actividad humana sobre estas alteraciones del clima. Sin embargo, surge una vertiente que ha ido cobrando fuerzas, que advierte que estos cambios son condiciones naturales del planeta… ¿Qué podemos decir al respecto?

JCS.- … en el mundo de la ciencia es sano que exista esta divergencia. De hecho, si no existiese, la ciencia simplemente no avanzaría. Te puedo asegurar que dentro del Panel no existe una preocupación con respecto a estas opiniones divergentes – cabe destacar que carecen de fundamentos científicos – . El cambio climático y sus consecuencias tienen una importancia tan radical, que estamos enfocados en nuestro doble propósito… no sólo de impartir conocimiento, sino de incidir – a través de nuestras conferencias y actividades- para que la sociedad sea realmente responsable con el ambiente. No hay tiempo que perder.

 JN.- Aprovechando su condición de docente, ¿Cuáles son realmente las consecuencias del cambio climático? Para muchos, sólo se trata de temporadas de sequías más largas o el aumento o descenso de las temperaturas promedio dependiendo del caso…

JCS.– Ciertamente esas manifestaciones que mencionas son las iniciales de la alteración del clima en el planeta. Pero hay que prestar atención a las proyecciones. Está demostrado que cada vez serán más largas las temporadas de sequía, lo cual va a alterar la producción de alimentos y – progresivamente – producirá un impacto socioeconómico importante. Menos alimentos producidos, menos ingresos y más costosa será su adquisición. Otro factor es la escasez de agua: ello ocasionará un descenso en la calidad de vida asociado – con el tiempo – a problemas de salud. Asimismo, la proliferación de plagas por el aumento de la temperatura que hace que estas se reproduzcan y extiendan geográficamente. ..

 JN.- Ante este panorama, la pregunta de rigor Dr. Sánchez, ¿Qué tan vulnerable es Venezuela ante las consecuencias del cambio climático?

JCS.- Generalmente cuando pensamos en cambio climático, lo asociamos a la imagen tradicional del oso polar que se está quedando sin hábitat y sin comida… lo vemos como algo muy lejano. Cuando enfocamos los efectos del cambio climático en Venezuela – y para explicar esto te hablaré de algunas estadísticas que publicaré próximamente en un libro – … estos efectos se manifiestan en nuestro país en fenómenos naturales extremos: lluvias copiosas, desbordamientos de los ríos, inundaciones, sequías – como en la mayor parte del Trópico -. En un trabajo reciente pude constatar que en los últimos 22 años en Venezuela se han registrado 14 eventos catastróficos con pérdidas humanas y de patrimonio bien importante. Esto nos da un promedio de un evento extremo cada 18 meses… y si cruzamos estos eventos con otros menores como desbordamiento de quebradas en las ciudades y crecidas de ríos, nos da la asombrosa cifra de 65 eventos adversos al año. Pero lo más sorprendente de este estudio – debo confesar que no me lo esperaba -es que, al colocar todos estos eventos en una escala de tiempo vemos que la incidencia se dispara a partir del año 2001; precisamente en esta última década, en la cual se han registrado los cinco años más calurosos en la historia del siglo. Claro está, una referencia de 22 años es muy corta para marcar una tendencia, pero sin duda, los indicios apuntan a que nuestro país, efectivamente, es muy vulnerable ante los efectos del calentamiento global.

 JN.- ¿Qué hacer como ciudadanos de este planeta?

JCS.- Cuando se comienza a mover la opinión publica, esto presiona a quienes toman las decisiones y establecen las políticas… las comunidades empujando a los líderes… definitivamente esto tiene que comenzar a agarrar cuerpo… la dificultad está en que si los países toman decisiones de manera independiente, es decir no coordinada, pues estas decisiones serán mucho menos eficientes que si estuviesen enmarcadas dentro de un acuerdo internacional. Todo esto está abierto al futuro, en este momento no se sabe que va a ocurrir… esperemos que finalmente, los Estados internalicen el los riesgos del cambio climático y se logre una armonización del comercio paralela a la reducción de emisiones de CO2.

 JN.- Hay países con legislaciones bien adelantadas en material de ambiente… España, Portugal… ¿por qué no copiar esos modelos?

JCS.-Aquí pareciera que si no sientes los rigores de las alteraciones del clima… si no te pega en el bolsillo… si no padeces físicamente sus efectos adversos, los países no reaccionan ante la inminente necesidad de actuar. España por ejemplo, es uno de los pocos países desarrollados con racionamiento de agua… han atravesado sequías fuertes… para ellos no se trata de prevención, ya lo están padeciendo… en el Mediterráneo las consecuencias se están viendo. Esto sin duda, ha movilizado a la opinión pública… y esa demanda social ha hecho que los dirigentes actúen y tomen decisiones importantes para enfrentar los efectos de las alteraciones del clima.

 JN.- ¿Hacia dónde vamos los venezolanos?… porque en nuestro país existen muchas y muy rigorosas leyes en materia ambiental… por ejemplo, tiene más peso penal tumbar un árbol que un semáforo… incluso Estados que tienen legislación especifica en el manejo de sus aguas… pareciera que hay muy buena intención desde el punto de vista jurídico… pero en la práctica, no estamos haciendo lo que deberíamos…

JCS.- Tu planteamiento es muy acertado y simplemente demuestra que no solamente con las leyes es suficiente. Adicionalmente deben existir políticas, medidas… sumadas a la educación ambiental – en eso creo que estamos fallando -. Veo con preocupación que en las escuelas básicas hemos retrocedido, cada vez se ve menos Educación Ambiental – o Ciencias de la Tierra – es necesario retomar esos mensajes para resaltar los valores y las riquezas naturales de Venezuela, revisar la forma en la que estamos impartiendo la educación. La exposición de los estudiantes a imágenes y experiencias de paseos para apreciar nuestra naturaleza se han sustituido por lo virtual de un computador, muchas veces los muchachos reconocen más rápido una imagen del extranjero que algún paisaje venezolano. Yo diría que esa si es una perdida de soberanía…

 JN.- Dr. Sánchez, algunas preguntas para develar ciertos mitos… ¿Es cierto que vamos a tener una crisis de agua en los próximos 70 años?

JCS.- Si no se frenan las emisiones de gases de invernadero, sin ninguna duda… al irse la temperatura hacia arriba, el aire caliente retiene mas humedad que el aire frío… entonces, al calentarse la atmósfera, sencillamente el agua que está sobre la superficie del planeta se va a ir a la atmósfera y no va a retornar en la misma proporción.

 JN.- ¿Es cierto que el hombre tiene la capacidad de crear una energía alternativa que sustituya al petróleo, pero acabaría con un gran negocio?

JCS.- ¡Relativamente! Es decir, no creo que se vaya a reemplazar totalmente al petróleo, al menos no mientras las señales del cambio climático no se manifiesten en toda su magnitud. Pienso que en el futuro seguramente van a progresar las energías renovables, van a estar allí, va a haber una mayor participación de esa forma de energía. El petróleo se va a seguir usando pero en mucha menor proporción, de lo que se trata no es de eliminarlo por completo, se trata de utilizarlo de una manera moderada y procesando los gases de combustión para que la concentración de los gases de invernadero no sea excesiva en la atmósfera.

 JN.- ¿Qué tan cierto es el deshielo de los cascos polares?

JCS.- Es algo que está medido y fotografiado por la NASA, es una realidad. Esa proporción de deshielo hasta ahora ha ido, más o menos, hasta un 20% desde que se comenzó a medir. Sin embargo, el conjunto de los datos que se tienen hasta el momento no es suficiente como para afirmar categóricamente que esa es una tendencia que se va a mantener a lo largo de todo el siglo, aún así, los indicios son bastante preocupantes.

 JN.- ¿Cuáles son las posibilidades de Venezuela en el tema de las energías alternativas?

JCS.- Venezuela tiene enormes posibilidades, sobre todo con la energía eólica y solar mayormente en el Occidente del país: en La Guajira, Paraguaná, los vientos tienen una velocidad sostenida muy alta que garantiza una productividad de electricidad bien interesante. El aprovechamiento de la energía solar es posible prácticamente en todo el país porque tenemos unos patrones de radiación solar particularmente altos. Pero creo que más que aumentar el abastecimiento de energía tenemos que ser más concientes en el uso de la que hoy tenemos; la despilfarramos… obviamente, por los precios altamente subsidiados de la energía existentes en Venezuela. Eso ha contribuido a que seamos pésimos en cuanto al uso de la gasolina; hay muchísimo por hacer para ser más eficientes.

Claro está, es mucho más costoso invertir en la construcción de una planta de energía eólica; pero si ves las proyecciones y sacas la cuenta a 60 o 70 años que duran este tipo de tecnologías, encuentras que la tasa de retorno de tal inversión vale la pena…el combustible es gratis: es el sol, es el viento. Venezuela tiene una reserva de combustibles fosiles significativa… pero debemos comenzar a interesamos en estas nuevas formas de energía. Sin duda ese será el futuro.

 JN.- Mientras tanto nos toca reciclar y cuidar un poco más…

JCS.- Así es, la sociedad del futuro va a ser una sociedad del reciclaje. Más reciclaje, menos materia prima extraída de los recursos naturales y menos contaminación descargada sobre esos medios naturales. Tenemos que aprender a hacerlo.

Entrevista publicada en la revista Biociencias de la Fundacion Nadvio: http://www.fundacionnadbio.org

James Lovelock: “El cambio climático no tiene freno. El objetivo de la humanidad es sobrevivir”

•19/09/2010 • Dejar un comentario

El cambio climático ha sido el tema principal  sobre el que Lovelock ha expuesto sus opiniones debido a los requerimientos de periodistas y colegas científicos del IEC con quien ha conversado. Según Lovelock, “no tenemos que hacer enormes esfuerzos para devolver el clima donde estaba antes porque en realidad no estamos en posición de hacerlo. No sabemos. Nuestra principal tarea de cara al futuro es sobrevivir. Y eso pedirá esfuerzos de adaptación a la situación que sea más que de lucha por modificarla “.

¿Y cuál será esta situación? ¿Cuándo se producirá? Estas han sido las preguntas recurrentes ante las que el científico británico ha hecho en todo momento gala de la mejor tradición de su país en el terreno del conocimiento: el empirismo. En este sentido ha manifestado que “el aumento de 5 grados es inevitable pero no creo que nadie esté en condiciones de decir con precisión cuándo se producirá. Podrían ser 100 años, 200 ó 500. No podemos asegurar que a finales de siglo, como muchos dan por hecho, se vaya a producir este aumento, podría retrasarse “.

La explicación en la historia
Lovelock ha dicho que no hace modelos predictivos ni proyectivos, remarcando que “muy a menudo fallan porque hay demasiada complejidad y no se puede prever todo”. Ha señalado que su método se basa en la evidencia de la historia de la Tierra sobre la que hay varios registros muy significativos. Siguiendo este hilo argumental ha explicado que el calentamiento de la Tierra no tiene nada de nuevo: “hace 55 millones de años una gran cantidad de CO2 entró accidentalmente en la atmósfera por causas geológicas, cuyo origen desconocemos, y las temperaturas subieron entre 5 y 8 grados globalmente; y pasaron unos 200.000 años hasta que no se volvió a enfriar. No hubo una gran extinción porque todo pasó tan despacio que la vida tuvo tiempo de adaptarse sobre todo emigrando de unas regiones a otras como, por ejemplo, la zona polar que gozaba de 23 grados de temperatura “.

La lección que debemos aprender es que los cambios globales en el planeta son procesos muy lentos que darían tiempo a poner en marcha mecanismos de adaptación, si bien ha reconocido que la acción humana ha introducido CO2 en la atmósfera en mucha cantidad y se ha hecho muy rápidamente; y también que se han destruido muchos ecosistemas naturales que contribuirían a la autorregulación, lo que no sucedió en el pasado.

La premisa es que el sistema Tierra (Gaia) se autorregula. A partir de aquí, la narración de Lovelock sobre lo que ha pasado es diáfana: “Cuando empezamos a emitir más CO2 de la cuenta a la atmósfera, primero la Tierra reaccionó en el sentido de eliminarlo pero se ha emitido tanto que se ha superado esa capacidad de eliminación. Entonces, la respuesta de la Tierra, al igual que hacen todos los seres vivos cuando no pueden asumir la regulación de una nueva situación de inestabilidad, es huir. El planeta está huyendo del estado en que se encuentra hacia una nueva estabilidad que será en conjunto unos 5 grados más cálida que la actual situación “. La conclusión es que estamos ante un proceso imparable.

En definitiva, la Tierra -concebida como organismo- ha sufrido y sufre desequilibrios constantes. En el pasado evidentemente de origen natural y en nuestro tiempo con una contribución destacada de la civilización (artificial) pero, en todo caso, sea por una causa o por otra, el planeta pone en marcha unos mecanismos similares a los homeostáticos que mantienen estables los seres vivos.

Nuestra opción como especie
Ante su propia descripción de la realidad, Lovelock no quiere resignación, sino un pensamiento estratégico que nos permita sobrevivir como especie. Para el autor de la teoría Gaia, nuestra supervivencia no es importante sólo para nosotros mismos sino para el conjunto del planeta, ya que “la inteligencia humana ofrece a Gaia un futuro como el que nunca ha podido tener antes”. Ha ejemplificado esta necesidad con la eventualidad del impacto de objetos provenientes del espacio que podría -y de hecho así ha sido en otros períodos- tener un efecto catastrófico pero que gracias a la inteligencia puede ser evitada.

Por otra parte, Lovelock también ha tenido palabras muy críticas por una cierta “estupidez colectiva” denominación que ha confesado que no le gusta mucho decir en público, a pesar de todo. En este contexto es cuando se ha reafirmado en alguna de sus posiciones más polémicas como la defensa de la energía nuclear frente a las renovables, que ha juzgado estimables en determinadas áreas geográficas pero insuficientes en su conjunto para atender las necesidades: ” Hoy somos totalmente dependientes de la electricidad y eso hace que no nos podamos permitir interrupciones en el suministro. En el norte de Europa tenemos que tener un suministro fiable y el más fiable hoy por hoy es la energía nuclear. No hay alternativa. Las energías renovables no pueden cubrir este aspecto de ninguna manera y la quema de combustibles fósiles empeora el problema que ya tenemos “, indicó. También ha hecho una valoración negativa de la politización de los temas ambientales que ha contrapuesto al enfoque pragmático que reclama y ha recordado que, entre que se empieza a discutir una cuestión y se resuelve, suelen pasar unos 40 años.

Museos, fuente de conocimiento
El nuevo Museo de Ciencias Naturales de Barcelona que se ubicará en el edificio triangular del Fòrum -El Edificio Azul- tiene una relación directa con James Lovelock. La exposición permanente del museo, Planeta vida, tendrá como eje principal la teoría de Gaia en el que el visitante podrá explorar la Tierra desde sus inicios, durante su evolución, así como ver su estado actual desde esta perspectiva científica. El objetivo es que este museo, que abrirá en el 2011, sea un espacio muy innovador y de referencia. Lovelock se ha mostrado muy satisfecho de haber contribuido a la exposición y ha recordado que él, de niño, aprendió más en las visitas a los museos científicos de Londres que en ningún otro lugar. El científico británico ha dicho con rotundidad que estaba absolutamente seguro de que “el futuro museo de Barcelona se convertirá en uno de los más importantes del mundo”.

Lovelock ha dejado la impresión de ser una persona con una gran lucidez que es capaz de distanciarse de todo para tomar la perspectiva adecuada. Así, refiriéndose a las críticas hechas por algunas publicaciones científicas a algunos de sus postulados, ha dicho que no le preocupaban mucho, teniendo en cuenta que la ciencia consistía precisamente en avanzar a partir de los errores. A pesar de sostener repetidamente que la adaptación al cambio climático es el camino no descartó “si las cosas van muy mal” actuar en el campo de la geoingeniería (manipulación del clima de la Tierra según diversas técnicas y métodos) para acabar diciendo -no sin un punto de ironía- que tampoco había que confiar en ellos plenamente.

Por algunas declaraciones recientes sobre la incertidumbre del futuro de la humanidad, Lovelock ha sido tildado de catastrofista. En esta visita a Barcelona no ha negado que “es razonable esperar en algún momento en el futuro que la tierra sea un lugar muy diferente al que es ahora, donde no habrá tanta población como ahora”. Sin embargo ha querido recordar que “en otros cambios climáticos del pasado es posible que hubieran quedado en el planeta como máximo unos 20.000 humanos y nosotros ya somos supervivientes, en el sentido de que somos los descendientes de aquellos supervivientes del pasado”.

 
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